Cañas y tapas en el lenguaje español

Salir de cañas y tapas es una expresión cotidiana en la vida española. Las cañas y las tapas son algo “typical spanish” y no convencerás a nadie de haber estado por alguna ciudad española si no has recibido lo que pudiera definirse como el bautizo urbano español o mejor aún, puesto que hablamos de “pan y vino”, la comunión gastronómica al estilo ibérico. Salir de cañas, salir de tapas o nos vamos de cañas o de tapas, es la simplificación coloquial de una invitación que se traduce en ir de bar en bar catando bebidas y degustando las famososas tapas españolas.

La tapa y la caña madrileña

Una caña es en realidad el vaso, generalmente en forma de tubo, donde se sirve vino o cerveza de barril, pero por traslación se le llama también caña a la cerveza que se sirve en esa cantidad. Lo del vaso de tubo no es un requisito indispensable, la caña se sirve en vaso corto, largo o copa, y la cantidad varía según el recipiente que la contenga y el bar donde lo sirvan, pero en general, una caña suele ser de 20 cl. Si tienes sed te recomiendo un tercio, (en Cuba, una cerveza embotellada, aquí se le llama así porque es lo mismo que un tercio de un litro) o para quedarte más a gusto, una jarra de medio (que equivale a medio litro de cerveza de barril).

La tapa, por su parte, es el aperitivo que acompaña a la bebida que pides en los bares, y aunque tapas y cañas van siempre en la misma frase, da igual si lo que bebes contiene o no alcohol, también recibirás tu tapa. En ciudades como Madrid o Granada (seguro hay alguna más), las tapas son gratis, y el camarero tiene el cuidado de cambiarte la tapa a medida que pides algo para beber. En otros sitios como Barcelona o Bilbao se pagan, pero por poco dinero puedes irte a casa ya cenado.

El origen de la palabra tapa, según me contaron en mis primeros días en España, se remonta a los tiempos en que en las tabernas españolas colocaban una loncha de embutido o queso a modo de tapa sobre el vaso de vino para que no cayera polvo o algún insecto. Quién convirtió la tapa en una costumbre popular no queda claro, la teorías se debaten entre Alfonso X y Alfonso XIII aunque uno y otro marquen siete siglos de diferencia de esta tradición.

Imagino que Alfonso El Sabio, entre su actividad científica, literaria y legislativa, no haya tenido mucho tiempo para pensar en tan popular idea, pero si la orden se relacionó, como afirman los estudiosos, con su necesidad de comer algo junto al vino para evitar malestares de estómago, entonces es perfectamente comprensible, aunque no justifica la función literal de la “tapa”.

Otros apuntan que la ocurrencia fue de un camarero gaditano que para evitar que la arena que arrastraba el viento se mezclara con el vino de Alfonso XIII, puso una loncha de jamón sobre su vaso, a modo de tapa, y este, con su influencia real y reconociendo que era una buena idea, hizo que se estableciera como una costumbre.

Aquellas primeras tapas de chorizo, jamón o queso se siguen sirviendo en los bares y tascas de España, pero la variedad se ha ampliado mucho: aceitunas, patatas en varias versiones, croquetas, frutos secos, boquerones, tortilla… Si entras a un bar y ves tapas de gustos y formas diferentes, da por hecho que detrás hay un buen cocinero, de esos que rechazan la comodidad de abrir el bote o lata y prefieren elaborar sus propias tapas a cambio del agradecimiento de los clientes.

Por fortuna, ya no sobrevuelan moscas en los bares, pero la costumbre de acompañar una caña con una tapa ha quedado como parte del patrimonio gastronómico de la vida social española.

Anuncios

Acerca de Ana Mercedes Urrutia

Licenciada en Letras por la Universidad Central de Las Villas, Cuba. Curiosa observadora del lenguaje y sus usos regionales. Me fascinan las palabras, sus etimologías y esas interrelaciones armónicas que son los libros.
Esta entrada fue publicada en Gastronomía española, Lenguaje coloquial en España y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Cañas y tapas en el lenguaje español

  1. Juan Carlos Grisolía dijo:

    Parece algo extraño que el origen de la palabra “tapa” se sitúe en una supuesta costumbre de tapar la bebida con una loncha de comida para que no entrasen impurezas. Es todavía más extravagante sabiendo el nivel de bazofia, suciedad e inmundicia en el que chapoteaban la gente hasta bien entrado el siglo XIX. Pero lo más asombroso del asunto es que la palabra “tapaboca” (es decir, un pequeño bocado) que aparece en tanta literatura hasta el siglo XVII no sea mencionada nunca. Qué triunfo el de la invención absurda.

  2. Joaquin de Castro dijo:

    los machos, unos cordoncillos con borlas o cuentas de madera que se utilizaban para cerrar o
    sujetar una prenda (preferentemente los calzones o pantalones), podían quedar mas o menos
    sueltos, por lo que a la hora de acometer una tarea en la que no podías distraerte, quienes los
    usaban los apretaban, ya fuesen toreros o arrieros ….
    Agarrarse los machos antes de acometer la faena, demostraba cuando menos intranquilidad.
    Ajustárselos y preferentemente apretárselos sería mas correcto
    En su significado básicamente coincido con los que se citan
    “Cuidado con la que se avecina”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s